El Cáncer en los niños ataca
cualquiera de sus órganos, por lo que es tratado
por médicos de muchas disciplinas o especialidades,
las que se concentran en instituciones acostumbradas a trabajar
en equipo. Este es el origen del manejo multidisciplinario
de las enfermedades malignas pediátricas.
Generalmente, se acepta que el oncólogo pediatra
es el director del grupo, pues es un pediatra entrenado
en cáncer infantil y hematología. A sus esfuerzos,
se suman los del cirujano pediatra general, neurocirujano,
cirujano ortopédico, etcétera, todos con entrenamiento
y experiencia en el manejo de tumores.
Si bien muchos de estos tumores son curados por la extirpación
quirúrgica, la quimioterapia pre o post operatoria,
siguiendo protocolos bien establecidos, es fundamental,
especialmente para tumores más agresivos o avanzados.
Otras modalidades de tratamiento complementario, como la
radioterapia o transplante de médula ósea
son aconsejables en casos selectos.
Los dos tumores sólidos más frecuentes son
el Neuroblastoma (localizado en las glándulas suprarenales
o en el tejido nervioso simpático) y el Tumor de
Wilms (riñón) y sus frecuencias estimadas
en los Estados Unidos son, respectivamente, 11 y 8 casos
por un millón de niños menores de 15 años.
Otros tumores sólidos son la Enfermedad de Hodgkin
(ganglios linfáticos) y el Rabdomiosarcoma (músculos).
El neuroblastoma se presenta a menudo como una masa abdominal,
aunque también se presenta en el tórax o el
cuello. Los niños afectados menores de un año
tienen un mejor pronóstico ya que la supervivencia
a los 10 años es del 90%. Por otro lado, casi la
mitad de estos tumores ya se encuentran diseminados cuando
se hace el diagnóstico y su supervivencia es entonces
del 20% solamente. El cirujano pediatra participa como un
elemento importante en el manejo integral del paciente,
siendo consultado ya sea para obtener una biopsia diagnóstica
o para extirpar el tumor cuando sea posible.
El tumor de Wilms generalmente se presenta en niños
menores de 5 años de edad, en quienes se les detecta
una masa abdominal. El tratamiento moderno de este tumor
ha alcanzado extraordinarios resultados. El tratamiento
combinado, especialmente cirugía y quimioterapia,
han producido sobrevidas del 80-90% del total de niños
afectados.
Siendo el tema a tratar muy extenso, se presentarán
fotos de niños operados por el autor en una variedad
de tumores, dejando para una discusión más
detallada con las personas interesadas. Se incluyen casos
de Teratomas Sacro-coccígeos, que usualmente se presentan
al nacer y son mayormente benignos, pero que tienen un potencial
de malignidad si la extirpación es incompleta.
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