Normalmente, los testes descienden a las
bolsas escrotales durante el primer año de vida.
El cirujano pediatra recibe muchas consultas de lactantes
o niños en los cuales este descenso no es aparente.
Existen tres tipos de testículos no descendidos:
- Testículos retráctiles
- Testículo ectópico
- Criptorquidismo
Los testículos retráctiles
constituyen la inmensa mayoría y no requieren cirugía.
Son frecuentemente unilaterales y ocurren por la incompleta
retracción del gubernáculo, que es una banda
fibroelástica situada entre el fondo escrotal y el
polo inferior del testículo. Esto origina que un
testículo descendido se retraiga a la región
inguinal cuando el niño es expuesto y llora durante
el examen.
Con experiencia y delicados movimientos es posible descender
manualmente el testículo al escroto. Además,
es importante notar que ambos hemi-escrotos han alcanzado
un crecimiento parejo. Algunos han recomendado la administración
de gonadotropina coriónica, argumentando que relaja
el cremáster de testículos retráctiles.
En un estudio prospectivo a doble ciego, se comparó
la hormona con un placebo y los resultados no mostraron
ninguna diferencia. Al crecer, la gonada permanecerá
en el escroto. Es preciso reasegurar a los padres que esta
situación NO requiere tratamiento y menos
cirugía.
El término ectópico indica
fuera de lugar. El testículo ectópico ha sufrido
un “descarrilamiento” de su trayecto inguino-escrotal,
por lo que se le encuentra generalmente por fuera de esta
línea. La figura 1 señala
este problema en un prematuro y de la Figura 2 a la 4 su
corrección quirúrgica, llamada orquidopexia.
La criptorquidia o criptorquidismo es
el verdadero testículo no descendido. Generalmente
el testículo se palpa en la región inguinal
y el hemiescroto correspondiente es más pequeño
que el lado no afectado.
La orquidopexia es el tratamiento de elección y
consiste en descender quirúrgicamente el testículo.
La edad ideal es entre los 12 y 24 meses, a fin de evitar
atrofia testicular. Si el diagnóstico es hecho tardíamente,
después del segundo año de edad, es preciso
operar cuanto antes. Después de la pubertad, el testículo
criptorquídico puede degenerar en cáncer testicular
o ser infecundo. Es más, la Infertilidad y el Cáncer
Testicular, son dos temas que el cirujano pediatra está
en la obligación de discutir con los padres del paciente.
El semen y la frecuencia de paternidad han sido estudiados
en hombres tratados por criptorquidia. En los casos unilaterales,
oligospermia y azoospermia se observó en la mitad,
aunque la paternidad fue exitosa en 70 a 90% de ellos. En
cambio, los pacientes con criptorquidia bilateral presentaron
azoospermia en 75% de los casos y la paternidad se logró
en solo un 50%.
La incidencia de cáncer testicular en la población
general es de 2:100,000; en criptorquidia, es 7-10 veces
mayor, usualmente afectando pacientes entre los 20 y 40
años de edad. La orquidopexia no disminuye la incidencia
de cáncer testicular. Estas cifras, por lo ínfimas,
no debieran causar pánico en el paciente criptorquídico,
especialmente si una palpación escrotal anual en
las edades indicadas favorecería una detección
y tratamiento tempranos en las escasas personas afectadas.
Las figuras 5-8 muestran la técnica
quirúrgica del autor.
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