Son anomalías de la región
caudal del embrión que se originan entre la cuarta
y octava semanas de vida intrauterina. Su incidencia se
estima en uno por cada 5,000 nacimientos. Los recién
nacidos se presentan usualmente con ausencia de ano con
o sin comunicación (fístula). Las malformaciones
pueden ser altas o bajas según la distancia del fondo
de saco ciego rectal con la región perineal. Las
anomalías altas son más complejas y por ende,
más difíciles de tratar.
La inspección del perineo es la primera maniobra
diagnóstica. La identificación de una fístula
perineal indica una malformación anorectal baja.
2/3 de los engrosamientos que se aprecian en la línea
media del perineo corresponden a MAR altas. Los pliegues
en “asa de balde” que usualmente se ven en defectos
bajos, también ocurren en anomalías altas.
Los pacientes con región anal aplanada, con pobre
formación de pliegue interglúteo, generalmente
son portadores de una lesión alta. En niñas
sin fístula perineal aparente, es importante exponer
la región vestibular. La localización de una
fístula cerca del fourchette, indica una fístula
vestibular, que puede ser baja (ano-vestibular) o alta (recto-vestibular),
diferenciación que se logra con un fistulograma.
La ausencia de una fístula aparente es indicación
para realizar un invertograma, el que se realiza a las 24
horas de edad y que consiste en un estudio radiográfico
de la pelvis en proyección lateral. La técnica
consiste en elevar la pelvis para permitir la migración
distal de la burbuja de aire hacia el fondo de saco rectal,
el cual se relaciona con estructuras óseas determinadas.
El invertograma bien hecho diagnostica una MAR alta con
seguridad. La radiografía de la columna lumbo-sacra,
permite descartar la ausencia de segmentos sacros, lo que
afecta la integridad de la inervación a los varios
esfínteres.
La presencia de un solo orificio en pacientes de sexo
femenino constituye la persistencia de cloaca. Los estudios
pre-operatorios son aquí más complicados.
El tratamiento de las MAR depende de la altura del fondo
de saco ciego, vale decir, si son altas o bajas. En el sexo
masculino, las anomalías más comunes presentan
una fístula recto-urinaria y en el femenino, la fístula
recto-perineal. Todas las malformaciones altas requieren
una colostomía al nacimiento, seguidas en los meses
siguientes por la Operación de Peña. Las anomalías
bajas son tratadas con una anoplastía.
Algunos ejemplos de tales operaciones siguen a continuación.
El pronóstico es generalmente satisfactorio, aunque
una discusión individualizada es absolutamente importante.
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