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Hernias Inguinales |
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Son los problemas más frecuentes en Cirugía
Pediátrica, especialmente en pacientes menores de dos
años de edad. Se presentan como un bulto en la ingle,
el que es más notorio cuando el niño llora,
está de pié o cuando toma un baño. 85%
de las hernias inguinales ocurren en varones y se deben a
un defecto en la pared de la ingle, que permite el desarrollo
de un saco o balón peritoneal, que contiene principalmente
una porción de intestino. En niñas, es común
observar el ovario dentro del saco mencionado.
El tratamiento quirúrgico es indicado luego de
hacerse el diagnóstico, pues el cierre espontáneo
no ocurre y el riesgo de encarceramiento (estrangulamiento
del asa intestinal herniada) es del 15%, especialmente en
lactantes. |
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| La figura 1 muestra la técnica
de examen apropiado cuando el bulto inguinal no es aparente.
La figura 2 es una vista operatoria de la
hernia; el saco herniario será delicadamente separado
de los elementos del cordón inguinal y ligado a la
altura del anillo inguinal interno. |
Figura 1. Examinando hernia inguinal. |
Figura 2.
Vista operatoria de la hernia |
Figura 3. Hernia más pequeña
en el lado opuesto |
| Las hernias inguinales son frecuentemente bilaterales,
por lo que la exploración contra-lateral es practicada
por la mayoría de cirujanos pediatras, especialmente
en los primeros tres años de edad. La figura
3 es un ejemplo de una hernia más pequeña,
encontrada durante la exploración contra-lateral; en
este caso, si solo se hubiera corregido el lado obvio, el
infante hubiera regresado al quirófano en los meses
subsiguientes. |

Figura 4
Incisión transversal suprapúbica
mide 2cm
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Figura 5
Retracción de herida a la izquierda, mostrando hernia.
Se muestra el nervio inguinal, el que siempre es preservado |
Figura 6
Retracción a la derecha, identificando una
segunda hernia |
Figura 7
Los puntos por debajo de la piel la levantan, reduciendo
la tensión. Luego, la herida se aplana y la cicatriz
desaparece meses después |
| 15% de las hernias inguinales ocurren en niñas
y generalmente son bilaterales. Sin embargo, desde 1989, el
Dr. Uceda practica una sola pequeña incisión
para tratar estas hernias. La técnica fue publicada
en el Journal of Pediatric Surgery 29:1499-1500, November
1994, y hacia Noviembre del 2001, el autor ha realizado 281
operaciones consecutivas en niñas, cuyas edades fluctuaron
desde el primer mes hasta los 11 años, siendo el 40%
menores de 6 meses. Los resultados fueron excelentes. Las
figuras 4-7 muestran la técnica empleada. |
| El riesgo del encarceramiento de una hernia
inguinal aumenta cuando erróneamente se “espera
a que el niño crezca un poco”. El llanto inconsolable
en un infante con una masa inguinal es característico
del encarceramiento. Esta situación emergente debe
ser tratada prontamente, pues si la reducción manual
es diferida, el intestino puede estrangularse. |
Las figuras 8-12 muestran
dos casos de hernias encarceradas (un prematuro de 1500g
y un lactante de 7 meses) reducidas manualmente. En manos
expertas, ello es posible en un 95% de los casos.
Las figuras 13-14 corresponden al tratamiento
operatorio de una hernia no reducible en un niño
de 7 meses, y las figuras 15-18, el de
una niña de 3 años.
Fig. 13
Hernia encarcerada no reducible (5-10% de
los casos). |
Fig. 14
Vista operatoria. El intestino herniario
muestra hematomas |
Fig. 15
Hernia encarcerada no reducible en niña
de 3 años. |
Fig. 16
Saco herniario cubre el intestino atrapado
por fuera del anillo inguinal. |
Fig. 17
Abierto el saco, se aprecian lesiones en
el intestino. Al ensanchar el anillo, el intestino
mejoró su circulación y se pudo reducir
al abdomen. |
Fig. 18
Herida cerrada con puntos internos y cubierta
con collodion |
En ambos casos, el intestino afectado se recobró
espontáneamente al ensanchar el anillo y las hernia
fueron tratadas adecuadamente. |
Figura 8
Hernia encarcerada en lactante de 7 meses
Figura 9
Reducción manual |
Figura 10
Hernia encarcerada en prematuro de 1500g
Figura 11
Reduciendo la hernia

Figura 12
Hernia reducida, seguida por deposición
(desobstrucción intestinal)
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Otro tema relativo a las hernias inguinales es el de la Anestesia
Caudal exclusiva en un grupo selecto de pacientes. Se trata de
los prematuros graduados, es decir aquellos nacidos antes de la
37ª. semana de vida intrauterina y de los infantes ya nacidos,
pero que no llegan a completar 50 semanas de vida post-gestacional.
Este grupo de pequeños pacientes tienen hernias inguinales
con mucha frecuencia (cinco veces más que niños
mayores) y sus inmaduros pulmones presentan cambios crónicos
conocidos como Displasia Broncopulmonar.
Muchos han requerido un soporte ventilatorio por días,
semanas o meses, habiendo sido conectados a los llamados Respiradores
o Ventiladores. Es en estos infantes que la anestesia general
ocasiona que tengan que volver al Ventilador, a veces por varios
días. Sin embargo, la habilidad de anestesiar la mitad
inferior del cuerpo del infante, ha permitido el reparo quirúrgico
de la hernia inguinal sin emplear anestesia general.
El Dr. Uceda y sus anestesistas en el Hospital Metodista de Dallas
han tratado 130 de estos infantes, siendo su peso corporal promedio
de 3366g (variación de 1230 a 5500g). Solo en 10 infantes
el bloqueo fue reforzado con una pequeña dosis de óxido
nitroso administrado por máscara al final del procedimiento
(7.7% del total). Ningún paciente necesitó volver
al Ventilador y los resultados fueron excelentes. Las figuras
19-23 demuestran la técnica empleada.

Fig. 19
Hernia inguinal bilateral en un ex prematuro de
28 semanas, ahora con 2100g de peso. |

Fig. 20
Anestesia local. Ahora usamos crema EMLA para insensibilizar
la piel |

Fig. 21
Delgada cánula insertada en espacio epidural.
Se inyecta anestesia caudal |

Fig. 22
Operación terminada mientras el paciente
estuvo despierto y sin experimentar ningún dolor
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Fig. 23
Heridas operatorias |
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