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Dolor, enrojecimiento e hinchazón
del escroto en niños, obedece a tres causas importantes:
- Torsión del testículo,
- Torsión del apéndice testicular o epididimal
- Epididimitis.
La torsión del testículo
ocurre usualmente durante la pubertad y se debe a una fijación
anormal del polo inferior, lo cual puede ser bilateral.
La historia que presenta el paciente es típicamente
aguda, de horas, y el dolor es intenso. El tratamiento quirúrgico
o detorsión, debe practicarse dentro de las primeras
6-12 horas del episodio, pues al cabo de este tiempo el
testículo pierde su circulación y se torna
insalvable (figuras 1-4). En sala de operaciones,
el hallazgo de un testículo necrótico requiere
de una orquiectomía o extirpación, seguida
de una orquidopexia o fijación contralateral, lo
que se practica a través de una pequeña incisión
en el otro hemiescroto. De este modo se protege al testículo
sano.
La torsión del testículo se puede presentar
hacia el final de la gestación, apareciendo en el
recién nacido como una tumoración rojiza pero
indolora (figuras 5-6). El manejo quirúrgico
es extirpación y orquidopexia contralateral, pues
la gonada invariablemente nace necrótica.
Los apéndices testiculares y epididimarios son
pequeños restos embriológicos de la gonada
que pueden también torsionarse, por causas no bien
establecidas. La edad de estos niños fluctúa
entre los 7 y 12 años. La presentación es
a veces difícil de diferenciar de la descrita para
la torsión testicular pero, en general, el cuadro
es menos aparatoso (figuras 7-8). Si consideramos
que hay casos de torsión testicular intermitente,
cualquier duda es disipada por una sonografía escrotal
con doppler o una gamagrafía (scan) testicular. Si
el diagnóstico es incierto y el tiempo escaso, es
preferible operar. Si es posible descartar torsión
testicular, el tratamiento es solo sintomático, con
analgésicos y reposo. La exploración del escroto
solo está indicada si no hay mejoría evidente
en 1-3 días.
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