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| El entrenamiento de Cirugía Pediátrica
en los Estados Unidos tuvo su origen en maestros visionarios,
dotados de una gran compasión y responsabilidad
por sus pequeños pacientes. El primer programa
fue fundado en 1937 por el Dr. William Ladd en Boston
(ver figura). Sus alumnos se encargaron de “esparcir
la semilla”. Así, el Dr. Gross formó
7 futuros jefes de programa y el Dr. Clatworthy 81.
Todos esos programas tenían un año de
duración, se desarrollaban en hospitales de niños
y solo aceptaban a graduados de programas aprobados
de Cirugía General2. |
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Pero por esos tiempos, algo extraordinario había
ocurrido, dando lugar a la historia médica moderna
de los Estados Unidos. Los propios practicantes en Medicina
(1936) y Cirugía (1937) crearon los Directorios o
BOARDS de tales especialidades, a los que denominaron American
Board of Medicine y American Board of Surgery. Los fines
no podían ser más nobles: Reforzar la calidad
de las prestaciones de salud a las que tenía acceso
la población e identificar a los médicos que
hubieren alcanzado niveles de excelencia. Era imprescindible
haber aprobado un riguroso examen, tanto escrito como oral,
para ser finalmente certificado como especialista en Medicina
o Cirugía. Estos requisitos no fueron impuestos por
el público o el gobierno, sino por los mismos practicantes
de tales disciplinas. En la actualidad, 24 especialidades
en los Estados Unidos tienen su propio Board, constituyendo
la certificación respectiva el mecanismo principalmente
responsable por el explosivo progreso científico
de la Medicina Americana.
Hacia 1950 existían 11 programas de Cirugía
Pediátrica, aprobados por un Comité de Educación
de Graduados en Cirugía y estando bajo los auspicios
de la American Medical Association y el American Board of
Surgery2. Es interesante identificar las instituciones
nacionales correspondientes a las arriba mencionadas. El
Colegio Médico es la entidad comparativa al AMA y,
como sabemos, no existen desafortunadamente similares Directorios
de Especialistas en el Perú.
Fue precisamente en 1950 que el American College of Surgeons
formaliza su auspicio de los programas aprobados en Cirugía
Pediátrica2. En nuestro medio, estaríamos
hablando de la Academia Peruana de Cirugía.
En 1960 ya existían 17 programas aprobados, 15 en
los Estados Unidos y 2 en Canadá, país vecino
que se había integrado por completo al sistema americano2.
Cuando el autor llegó en 1966 a los Estados Unidos,
ávido de aprender Cirugía Pediátrica,
le indicaron que escribiera al Dr. Lawrence Pickett de la
Universidad de Yale para que le enviara el folleto con toda
la información. Ahí se detallaban los 17 programas
mencionados, de un año de duración, pero también
que primero había que ingresar a un programa aprobado
de Cirugía General de cuatro años de duración,
entrenamiento que pronto se extendió a cinco, transformando
el internado rotatorio en quirúrgico o “straight”.
Con el rápido progreso de la especialidad, en 1970,
se forma APSA o la American Pediatric Surgical Association.
Esta entidad agrupaba a distinguidos cirujanos pediatras,
seriamente comprometidos con liderazgo en tres campos fundamentales:
Cuidado del paciente, educación e investigación3.
Consideramos que este es el rol que corresponde a nuestra
Sociedad de Cirugía Pediátrica.
Las contribuciones de APSA no se hicieron esperar. En 1971
incrementaron la duración de los programas a dos
años y los sometieron a una exhaustiva evaluación.
El autor tuvo la fortuna de iniciar su entrenamiento ese
año y de saber que su programa fue aprobado.
En 1974 se reúnen el American Board of Surgery,
el American College of Surgeons y el American Pediatric
Surgical Association y forman el Comité Cooperativo
de Educación Médica de Graduados. Sus miembros
eran distinguidos educadores dotados de una gran capacidad
organizativa. De este selecto grupo nació el Residence
Review Committee, ente rector de la enseñanza de
la Cirugía Pediátrica en los Estados Unidos.
Los miembros del RRC eran y son nombrados por APSA, confirmaron
la duración de dos años para los programas
aprobados, se abocaron a estudiar las estadísticas
operatorias de los residentes y solicitaron al American
Board of Surgery la aprobación de los programas2.
El American Board of Surgery respondió al RRC solicitando
la descripción de los programas antes de poder aprobarlos.
El RRC replicó, con toda propiedad, que para poder
evaluar los programas debería examinar a los graduados
primero y ver si podían ganarse su respectivo certificado
de especialista. El examen lo administró el American
Board of Surgery y en 1974 tres miembros de APSA lo tomaron
primero (Beardmore, Randolph y Rowe). Al año siguiente,
228 de 250 lo aprobaron, demostrando la excelencia de su
preparación. Por lo tanto, en 1976, el Board solicita
al RRC que sean ellos los que re-evalúen y aprueben
los programas, pero establece la re-certificación
cada 10 años2.
El Residence Review Committee, compuesto exclusivamente
por miembros de APSA, asume en 1976 el encargo del Board
y establece seis requisitos esenciales para aprobar programas
de entrenamiento en Cirugía Pediátrica en
Los Estados Unidos:
- Adecuado número y formación de profesores,
todos con certificados de especialista.
- Adecuado número de residentes.
- Detallado análisis de operaciones y cuidados
post operatorios.
- Estructura funcional del programa educacional.
- Servicios de apoyo indispensables (Radiología,
Patología, Pediatría, Cuidados intensivos,
Emergencia, Gastroenterología, Oncología,
Pulmonología, etc).
- Estadísticas anuales mínimas para cada
residente: 200 operaciones de Cirugía General y
20 operaciones de Cirugía Neonatal (index cases).
Las intervenciones deberán ser practicadas por
el residente como cirujano principal, no como asistente
u observador.
El programa es evaluado por “Visitadores in Situ”,
entrevistándose a profesores y residentes y revisando
historias clínicas con toda acuciosidad. LA APROBACIÓN
ES POR CINCO AÑOS y el programa se re-evalúa
cada cinco años2.
Entre 1977 y 1980, el RRC aprobó 17 programas. Hacia
2001 ya existen 39 programas aprobados, los que producen
30 graduados por año, ya que varios solo pueden admitir
un residente cada dos años4.
La proliferación de programas de entrenamiento motivó
en APSA un cuestionamiento lógico: “¿Estamos
produciendo demasiados cirujanos pediatras?” Es así
como en 1995 O’Neill y colaboradores publicaron un
análisis de la fuerza laboral (manpower analysis).
Se estudiaron cifras de la Oficina de Censos de los Estados
Unidos y se empleó un sofisticado programa de computación
SOSSUS. Las conclusiones indicaban que 20 graduados por
año era un número ideal, 25-27 era un número
manejable, pero 30-35 probablemente producirían un
exceso de especialistas en un futuro cercano. La importancia
y actualidad de tal estudio es un ejemplo de eficiencia
y grafica los peligros de la improvisación. En el
2001, seis años después de la publicación
de O’Neill, existe en los Estados Unidos una masa
laboral de 650 cirujanos pediatras para una población
menor de 15 años de 64 millones. Estas cifras corresponden
a un cirujano pediatra por cada 90,000 – 250,000 pacientes
menores de 15 años de edad, con un promedio de 1:125,000.5
La cifra mayor corresponde a los Estados más populosos,
algo así como la concentración de Lima con
respecto al resto del país.
Establecido ya el origen y la organización actual
del entrenamiento de Cirugía Pediátrica en
los Estados Unidos, solo nos resta señalar los requisitos
para el ingreso de los candidatos, proceso que por varios
años se ha tornado altamente competitivo, especialmente
desde la inserción por APSA del Matching Program
en 19762:
- Cinco años de residencia en un programa aprobado
de Cirugía General.
- Ser elegible para tomar el Board de Cirugía
General.
- Publicación de artículos científicos
en revistas médicas.
- Experiencia invertida en investigación.
- Presentación de trabajos en Congresos Nacionales.
- Recomendaciones de cirujanos pediatras notables.
En conclusión, es evidente que esta presentación
nos demuestra como hombres prudentes asumieron la tarea
de abogar por su niñez y documentar que estaban preparados
para la tarea. Y no se han dormido en sus laureles, pues
continúan perfeccionándose y compartiendo
su ciencia con la juventud que sigue sus pasos.
BIBLIOGRAFÍA:
- Fonkalsrud EW: Pediatric Surgery advances into the University
Hospital. J Ped Surg 36: 409-419, 2001.
- Amoury R: Presidential address: Evolution of Pediatric
Surgery training programs and candidate selection in the
first 25 years of APSA. J Ped Surg 30: 143-157, 1995.
- Fonkalsrud EW: Pediatric Surgery – A specialty
comes of age. J Ped Surg 26: 239-247, 1991.
- APSA Membership Directory, 2002
- O’Neill JA & al: Update on the analysis of
the need for pediatric surgeons in the United States.
J PED Surg 30: 204-213, 1995.
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